El cazador de libros ataca de nuevo

El veranito llega a su fin, ¡pero no os desaniméis! Las cosas buenas continúan y los buenos momentos siempre permanecen.

Os dejo esta reseña de Enseñando a Nicolás, ¿qué opináis vosotros?

«organizado de manera cronológica, es un relato claro que nos permite tener una rápida lectura, sin que esto sea motivo de no disfrutar todo el erotismo en ella» y si quieres seguir leyendo, visita la página.

Cazando a Un secretito de nada

¡Hola, gente! En estos días en los que lo único que apetece es hundirse hasta el cuello en el agua fresquita de la piscina o afincarse bajo el aire acondicionado (¡y es que en Madrid hay 40º C en la calle!) os dejo esta reseña de El cazador de libros. Por si queréis leer algo mientras el ventilador os da airecito. O por si os aburrís momentáneamente del agüita.

¡Disfrutad del verano!

«La historia es narrada en primera persona, y se basa en el relato de nuestra protagonista y los resultados y consecuencias de una serie de mentiras.
El titulo para e
ste tipo de género (género erótico) es sugerente y te ofrece a un sin fin de posibilidades que te dejan con la intriga...» ¿Quieres seguir leyendo? Click aquí.

Enseñando a Nicolás tiene nueva reseña

¡Hola! Antes que nada, ¡ya se acerca el veranito! ¡Qué ganas! Tenía que decirlo, no puedo más con este mono de playa.

Dicho esto, ¡al lío! Hoy tenemos una nueva reseña de la mano de Amanda en su blog El circo de palabras. Nos ha puntuado con nada menos que con cuatro estrellas (o carpas de circo) de cinco.

Aquí os dejo un trocito de la reseña:
«Ayer estaba buscando un libro que poder leer y me topé por casualidad con este libro de Sonia Fraez, así que tras leer la sinopsis y ver que eran pocas páginas, me lancé a ver qué tal era. La verdad es que fue mejor de lo que yo pensaba, porque ya estaba algo cansada de la literatura erótica, de lo de BDSM y de que siempre fuese el hombre quien dominase en todas las situaciones, así que al leer esta vez que era Vero quien lo hacía, fue lo que me impulsó finalmente a aceptar a leerla». ¿quieres leer más? Para continuar leyendo la reseña en el blog original, click aquí.

¿Qué opinas?

Hoy tenemos ya en la web dos reseñas nuevas: Una de Enseñando a Nicolás y otra de Un secretito de nada, realizadas por Ana en su página Modatica.

Enseñando a Nicolás
«...es una novela erótica ambientada en el mundo del BDSM y el OPUS. Sí, choca, son mundos opuestos. Nicolás y Verónica se conocen desde niños y ambos han recibido una estricta y tradicional educación por sus respectivas familias, el primero siguió fiel los preceptos que le inculcaron y la segunda se desvió...» ¡Sigue leyendo!

Un secretito de nada
«...es una simpática novela romántico-erótica que narra una particular relación jefe-ayudante. En esta historia, como en muchas otras novelas, la ayudante está enamorada de su jefe en secreto y el jefe también termina enamorándose de su empleada, pero “Un secretito de nada” nos cuenta cómo Tamara, una joven divertida e impulsiva se prenda de un hombre guapo y no para hasta colarse en su vida...» ¡Sigue leyendo!

¡eBook gratis!

Hoy tienes disponible en Amazon el eBook de Enseñando a Nicolás ¡completamente gratis! Sí, como lo oyes. Un eBook de romántica erótica gratuito... pero por tiempo limitado, ¡así que corre!

Ya son muchos los que lo han pillado y espero leer vuestras impresiones pronto ;) ¡No dudéis en decirme qué os ha parecido!

Gracias a las descargas de hoy, Enseñando a Nicolás se posiciona en el número uno de su categoría: ficción erótica, en los Top 100 gratis.

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¡Espero vuestras impresiones!

Unas locas, mágicas y catastróficas Navidades

Os dejo aquí el relato que escribí para la antología de 7 Deseos de Navidad. ¡Eso sí! Recuerdo que el libro completo tiene seis historias más de seis fabulosas autoras ;) No os los podéis perder.




«Linda Ferrer», citaban las negras letras de la plaquita blanca, al lado de la puerta de su despacho.


Con un cansado suspiro, abrió la puerta y se dejó caer en su sillón. Llegaban las Navidades y todo lo que tenía eran su piso, su trabajo, su gato, sus amigos y sus torres de libros y películas. Nada de príncipes, apoteósicos y dulces finales llenos de risas, encuentros románticos o apasionantes aventuras. ¡Menos mal que, siendo cirujana, no tenía problemas con las facturas!


Pero Linda ansiaba algo más. Salvaba algunas vidas, perdía otras. Ayudaba a la gente y su trabajo era algo que la apasionaba, pero ¿qué tenía a parte de un empleo maravilloso? Unos amigos de fábula que siempre la apoyarían, pero que no estaban ahí con ella cuando llegaba la noche y volvía a casa.


Con ganas de llorar, encendió el ordenador y la radio, pasando canales distraída mientras la pantalla comenzaba a mostrar las imágenes de carga.


De repente, escuchó a su amigo Malcolm. Y sonrió.


A veces ocurría. Se sentía vacía, deprimida… pero eso eran tonterías. Tenía un piso precioso en el centro, unos amigos maravillosos, un trabajo que no sólo la llenaba sino con el que ayudaba a la gente y un gato un tanto peculiar al que quería con locura.


Escuchando a su amigo, repasó un rato las fichas de sus pacientes, pero estaba tan cansada que no pudo continuar. Volvió a apagar la máquina y se cambió a su atuendo habitual.


Estaba cansada. Últimamente no paraba en el hospital. Había tenido que volver a cancelar la cita con sus amigos de toda la vida. Una más y la secuestrarían para sacarla de casa o del centro.


Cerró, ya cambiada a sus ropas de diario, la puerta de su despacho y salió. Saludando aquí y allí a compañeros de trabajo, llegó hasta su coche y enfiló hacia casa.


Puso la emisora de Malcom, pero estaba sonando una canción. Se animó y empezó a cantarla cuando la reconoció.


―Why you gotta be so rude? Don’t you know I’m human, too? Why you gotta be so rude? I’m gonna marry her anyway. Marry that girl, no matter what you say. Marry that…


Las palabras murieron en su boca cuando divisó una caravana morada en medio de una acera. Era encantadora, estaba llena de luces y colores y quedaba totalmente fuera de lugar en medio de una calle a la que ni si quiera habían llegado aún los adornos navideños.


Como hipnotizada, aparcó el coche y se dirigió hacia el vehículo. Incluso mientras escuchaba la campanita que se meneó al abrir la puerta, no se lo creía. ¿Qué hacía ella ahí? Si no soportaba esas cosas… ¡Por Dios, era cirujana! Sabía perfectamente que prácticamente todo tenía una explicación científica. Y mantenía firmemente que, lo que no, era porque aún no se disponía de los medios necesarios para su estudio.



Reseña de Enseñando a Nicolás

Las sorpresas me enamoran... y ésta que me he encontrado en una página web no es para menos.

En Hablando de sexo hay de todo. Todo lo relacionado con el sexo, la sexualidad y las experiencias de la autora de la web.

¡Y hay una reseña de mi libro: Enseñando a Nicolás!
«La historia es genial y las escenas de sexo, ni para que les cuento, sobre todo el sexo en público, los juegos de roles, además que las fantasías de ambos» de Hablando de sexo.

¿Quieres leer la reseña completa? Visita su web.

Reseña de 7 deseos de Navidad

Como ya sabéis, en Navidades publicamos siete autoras una antología navideña: 7 Deseos en Navidad.

Pues pululando por ahí me encontré con esta crítica de mi relato en el libro:

«Unas locas, mágicas y catastróficas navidades (Sonia Fraez)

Ahora nos toca este relato de una autora que no muchos conocen pero que, si se lanza, dará de qué hablar. El relato es comedia pura y dura. Tiene sus puntos buenos, esos golpes de humor así como de ternura, sexo, etc. pero lo que más caracteriza a esta autora es, sin duda, la comedia porque escribe de tal forma que es que te partes de risa con ella y con las ocurrencias que se le ocurren, más aún en este relato que me encantó cuando lo leí.


Los personajes de Unas locas, mágicas y catastróficas navidades
De los personajes, hay dos, como en los anteriores, pero, igual que ha ocurrido con el de Dama Beltrán, en el de Sonia Fraez me quedo sólo con la protagonista femenina dejando a un lado a su pareja, Elián. Así que hablaré sólo de Linda…

¿Qué os cuento de ella? Bueno, que está medio loca jajajaja, digamos que las casualidades y ella no se llevan muy bien, eso o cierto fantasma que hace de todo por llevarla por el buen camino. Es una de las mejores en su profesión y le gusta hacer bien las cosas, y controlarlas, así que cuando no puede hacerlo la cosa se puede desmadrar porque, aunque lo intenta, no lo termina de conseguir, al menos en este relato.


Es un personaje con mucha fuerza, la verdad es que llama mucho la atención y los golpes y salidas que tiene impresionan al punto de no saber si reírte del personaje o con el personaje.

La forma de escribir

Siguiendo con la forma de escribir de Sonia Fraez debo decir que es muy rápida de leer y de captar los sentimientos. Escribe en primera persona con lo que hace que te identifiques con el personaje sufriendo lo que sufre la protagonista lo que hace que te bebas el relato casi de inmediato. Además, al ir por el lado comedia es más ameno y eso hace que no se te haga pesado, menos con cada cosa que le sucede al personaje.


Los sentimientos
Supongo que ya sabrás por dónde voy. Risas, comedia, alegría. Eso es lo que se puede sacar de este relato que, como te digo, fue uno muy divertido que dejó todo atado y bien atado (¡hasta el gato!)» de Palabras Encantadas.

¿Quieres leer la reseña de las otras seis historias? Haz click aquí.

Y te recuerdo que esta antología ¡es gratis! Sí, ¡gratis! Descargar libro gratis aquí.

Nuevo look de Enseñando a Nicolás

Hemos hecho un lavado de imagen a mi primer libro, Enseñando a Nicolás.

¿Qué te parece? ¿Crees que esta portada representa mejor el contenido del libro o que era mejor la otra? ¿Te gusta? ¡Cuéntanos!





¿Prefieres la versión inglesa o española?

¡Oferta de verano!

Ya llega el veranito y con éste las rebajas. ¡Y qué menos que aquí nos pongamos al día!

Así que tienes un 67% de descuento por la compra de la compilación de las tres partes de Un secretito de nada. Y, además, de regalo, el listado de todas las canciones que salen a lo largo del libro.

¡Tres por el precio de dos!

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Pero espera, ¡que hay más!

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¿Qué te parece? ¿Lo has leído? Deja tu comentario ;)

¡Un secretito de nada, 3!

Un secretito de nada 3 ya está disponible y a la venta en Amazon ;)

Sinopsis:
Un secretito de nada no puede hacer daño a nadie, ¿verdad? Pues piénsalo dos veces.
Porque todo el mundo guarda secretos y cuenta mentirijillas, pero cuando descubres un secreto gordo (del tamaño de Marte) de tu supuesto novio, entonces, ¿qué? ¿Cómo reaccionas? Porque hay cosas que no son las que una espera descubrir abriendo a escondidas una caja con cerrojo dentro del armario de su novio, ¿vale? Para nada. Ni en un millón de años.
Así que hablando de secretitos… no creas que eres la única que guarda uno o podrías darte de bruces con algo que no puedas manejar.

Renacida - ¡Un relato vampírico!

Relato erótico con un sexy vampiro que quita el hipo.

¡Espero que os guste!

Renacida

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Me despierto mareada, con un profundo dolor de cabeza y ardor en todo el cuerpo. En toda buena historia, la protagonista tiene que descubrir qué le ha pasado, quién ha sido el responsable y, preferiblemente, encontrar a un tipo cañón muy, muy caliente que la ayudará y le echará un par de polvos con el optativo final feliz o el «continuará…».

Si es una historia de vampiros como la mía, hay dos vías: la primera, que la chica se enamora del vampiro y él la acaba convirtiendo mientras juntos luchan contra el mal; o, la segunda, que la chica es convertida busca al culpable y, o bien es un desconocido que por cualquier motivo pasaba por allí y, en medio de un conflicto o por necesidad la transforma y acaban enamorándose o recibe la ayuda del tipo cañón en cuestión para dar una patada en el culo al gilipollas que la transformó.

El caso es que sé quién me transformó, sé que no es técnicamente de los malos, sé que yo no le pedí que me transformara y sé que, en cuanto deje de sentirme como si una manada de rinocerontes me hubieran pisoteado, quiero arrancarle los colmillos. Y otras partes más al sur. Lentamente…

―Te… voy a… matar… hijo de pe… perra…

Mi historia no es precisamente una historia de amor entre flores rositas y bailes de princesa. Me llamo Selena y vivo en Madrid, España. Una ciudad muy bonita, pero (estúpida de mí) quería viajar. Hice un viaje a Escocia, tierra de Highlanders (sí, me gusta leer) y conocí a Jack, el que viene a ser el tipo cañón. Moreno, ojos negros, piel pálida, un cuerpo por el que alargas tus vacaciones y te mudas a su casa, donde, entre sexo salvaje, te confiesa que es un vampiro. Yo, como toda tía racional con un buen calentón encima, le respondí «ok» y seguí a lo mío. Cuando descubrí que no tenía un novio psicópata, sino uno colmilludo, ya me daba igual. El sexo lo compensaba. Hasta ahora.



―Te re… retorceré… el pescuezo… as… asqueroso… hijo de… puta…

―Si hablas, perderás fuerzas y te sentirás peor, dulzura.

Siento rabia por el apelativo cariñoso y me levanto, furiosa, abriendo los ojos de golpe. Todo me da vueltas y la oscuridad me engulle de nuevo.

Lo siguiente que siento es la cama blanda de él. Sé que es de él por su olor, por su tacto, por todas las últimas semanas que he dormido en esta cama, pero ya no es más mi casa y él ya no es más mi novio así que, conteniendo las náuseas y el rugir de mis tripas, me encamino a la cocina.

Sí, sé que lo que tendría que hacer es salir corriendo, como toda heroína que se precie en una novela, pero no soy tan fuerte, no soy una heroína, soy una recién convertida vampiresa y tengo hambre.

Dos bolsas de Cheetos, un helado de Chocolate Fudge Brownie y un sándwich de Nocilla más tarde tengo serios problemas de culpabilidad por mi línea y un hambre aún voraz.

―No es esa comida la que necesitas para saciarte, Selena…

―¡Tú!

No necesito ni un incentivo, me tiro encima de él y Jack no se resiste, sino que deja que lo tire al suelo, yo a horcajadas sobre él, con mis manos rodeando su cuello, apretando fuerte en un intento de ahogar a alguien que no sé con certeza si se puede matar así.

―Necesitas mi sangre. Me matas y mueres.

―¡Eres un cerdo! ―Le grito a todo pulmón, aún teniéndolo a dos palmos de distancia. ―¡Asqueroso! ¡Arrogante! ¡Imbécil! ¡Capullo! ¡Bastardo! ¡Hijo…!

¿Los vampiros pueden llorar? Aparto una mano de su cuello y me limpio la mejilla, que, para mi gran alivio, está empapada por lo que son lágrimas normales y no de sangre. Odio a Jack. Me ha hecho llorar a la vez que me tiene excitada y con ganas de matarle. Tanta emoción no puede ser buena.

―Estás muy alterada ahora mismo, Selena. Bebe. Bebe y luego hablamos de lo que quieras.

Miro la gruesa vena que escala como una enredadera por su fuerte cuello y las manos con las que antes lo tenía agarrado por éste mismo se enroscan en sus anchos hombros mientras noto que los colmillos me arden y luego entran en contacto con el líquido más glorioso que jamás he probado.



Abro mis ojos, que había cerrado inconscientemente tras la oleada de placer, y noto que el pulso de Jack está acelerado, que todo su cuerpo vibra con necesidad. Sé que él está ahora mismo erecto y preparado y bajo un poco mi pelvis para notar su pulsante erección contra mis muslos.

Oigo un gemido. No sé si ha sido de él o mío o de los dos, solo sé que estoy frotándome como una gatita en celo contra su vara y que estoy bebiendo de él como si no tuviera final. Con cada gota escarlata que se desliza por mi lengua, me caliento más y más, y ya no puedo aguantarlo.

Desenfundo mis dientes y le miro. Tiene los ojos clavados en los míos, como tratando de ver mi alma, como intentando predecir qué es lo que voy a hacer ahora mismo. Ni yo misma lo sé. Cuando baja un poco la mirada y la fija en la pulsante vena que late bajo mi mandíbula, ya no puedo resistirlo más.

Agarro la camisa blanca con la que va vestido, como siempre de marca cara, y, sin importarme lo más mínimo, le arranco la fila larga de diminutos botones sin miramientos. Lucho con el cinturón y luego con el botón de los pantalones; estiro ambos lados rápidamente y la cremallera se ha bajado sola (creo que he oído el rasgar de tela, pero después de la camisa, ya da igual) y no me molesto en bajarle los pantalones, como siempre, va sin calzoncillos, por lo que es suficiente. Pero cuando trato de desabrochar mis vaqueros, no puedo. Los compré en Bershka, eran monísimos. Tres filas de duros botones, cada una con dos botones. Y tela vaquera. Nerviosa, lanzo un grito y, con una fuerza que sé que no es la mía, me he cargado mis pantalones favoritos sin inmutarme.

Me deslizo suavemente arriba y abajo, arriba y abajo…

―Ah, joder, nena… Me vas a matar…

Acelero, más que nada porque necesito ir duro, lo necesito rápido y lo necesito ya. Me froto rápidamente, creando una fricción exquisita, notando cómo el calor va creciendo, cómo sube por mi columna, cómo el clímax se va acercando para los dos, porque él cada vez está más tenso…

Con un grito fuera de lo normal me desplomo, agotada, saciada, encima de él. Su mano se desliza por mi espalda y acaricia mi largo pelo, mi cadera, mi nalga izquierda, y sube otra vez…

―¿Por qué? ―Pregunto, sabiendo que él sabe a lo que me refiero.

―Porque el líder del clan necesita una pareja y ese voy a ser yo en dos días y, si no la encontraba yo, la buscarían por mí.

―Así que soy el mal menor… ¿Has pensado en lo que yo pienso? ¿En lo que siento? ¿Te has parado a pensar que podría querer una vida normal, al sol, con hijos, con una familia corriente? ¿Que quizá deseara volver a Madrid, crecer y morir, y no ver a todos mis seres queridos yacer enterrados mientras yo sigo en pie? ¿No podrías haberme preguntado?

―Lo hice. Y me dijiste que no.

―¡Claro que te dije que no!

―¡Te ofrecí una vida eterna de juventud a mi lado! ¡Una vida sin enfermedades, sin debilidades, una vida plena con habilidades con las que no habrías ni soñado! ¡Y me rechazaste!

Me levanto, furiosa con él, conmigo, con los dos.

―¡Yo te quería! Jack… No he sentido por nadie lo que he sentido por ti, pero acabas de destrozarlo todo, todo, por tu egoísmo. Yo tenía una vida, tenía sueños que acabas de desechar como si te dieran igual.

―¿Y qué hay de los míos? Quiero que tú seas mi compañera, no otra.

―¿Y tú vales más que yo?

Silencio. Normalmente arreglábamos nuestras discusiones con sexo, pero ahora… ahora es algo más complicado que eso.

Él se levanta despacio, con la camiseta abierta (ligeramente desgarrada) y los pantalones abiertos alrededor de su falo, mientras que yo sigo con mi camiseta de «I Love Scotland» y tengo los vaqueros arremolinados en los tobillos. Deseando irme, me deshago de ellos con un puntapié y trato de acumular paciencia mientras voy al dormitorio a por mis cosas.

No están. No hay pasaporte, dinero, carné, maletas, bolso… Nada.

―No te vas a ir.

―Sí me voy a ir.

―No.

―Sí.

―¿Y cómo piensas hacerlo?

―¡Soy vampiresa! ¿No hay ningún poder de «déjame pasar, yo ser fantasma» o algo así?

―Esas cosas no funcionan así. Lo sabrías si, en vez de ignorarme cada vez que hablaba del vampirismo porque tenías miedo, me escucharas.

―Oye… ―De pronto me paro. Vuelvo a tener hambre. Le miro la vena, luego los ojos, después vuelvo a la venita… Jesús, ¡que me pongo cachonda!

Y aquí es cuando entrecierro los ojos y le miro con suspicacia. No.

―¿Cuándo fue la última vez que te alimentaste?

Él quería beber de mí cuando estábamos… en plena faena. A mí, como humana más o menos normal, no me hacía gracia. Él jamás, hasta esta última vez, ha bebido de mí. Yo acabo de beber de él y ya tengo hambre. Es imposible que aguantara semanas sin beber. Imposible.

―¿Ayer?

―¡Antes de que me…! ¡Antes de esto!

―A mediados de la semana pasada, creo.

¿Creo? ¿Creo? ¡Al cuerno la paciencia! Sé que la sangre, el intercambio de sangre, es algo sexual, lo sé. Lo he vivido en mis carnes. ¡¿Y él dice «creo»?! ¡A la mierda la maldita cortesía!

―¡Ey! ―Se queja él, esquivando la percha de madera. ―¡Selena! ―Ex­clama, sorprendido, cuando la lámpara le roza la mejilla. ―¡Para! ―Grita, cuando la otra estalla justo arriba de su cabeza, en la pared de atrás.

―¡Cabrón! ―El jarrón lo esquiva por poco. ―¡Hijo de puta!

Una parte salvaje de mí se está despertando, una parte que comenzó a abrirse abajo en la cocina. Agarro una silla y se la tiro a la cabeza, esta vez él la atrapa porque daba de lleno. La deja de lado y se agacha hacia mí, que estoy tendida en el suelo, llorando por segunda vez en un día.

―Los vampiros pueden tener hijos. Y pueden acabar con sus vidas yendo al sol si son infelices. Puedes seguir en contacto con quien quieras y nadie te lo va a impedir, Selena. Te doy mi palabra.

―¿Lo juras?

―Te lo juro por mi vida. Por mi vida y por mi honor. No te faltará de nada, pídeme lo que quieras y es tuyo si puedo conseguirlo.

―A veces te juro que quiero sacarte el corazón y hacerlo trizas, Jack.

―Pues no te hagas daño ―dice él, con su media sonrisa tan sexy.

―¿Por qué me iba a hacer daño?

―Porque mi corazón es tuyo, amor.

―¿Y la de «a mediados de la semana pasada, creo»?

―Pues ya sabes lo difícil que fue contenerme. Solo bebí, no hice nada más con nadie más. ―Me miró. Con esa mirada caliente suya. Sentí un escalofrío por todo mi cuerpo.

―¿Qué?

―Que quiero tumbarte en el suelo, abrirte de piernas y meterme dentro tuyo hasta que salga el sol. Quiero enseñarte todos los lugares en los que puedes darme un mordisco y quiero mostrarte cuán placentero es que te muerdan a ti, en todas partes…

Con esto, rompió mi camiseta y comenzó a mordisquear mis pezones, las cunas de mis pechos, a bajar por el abdomen, acariciando mis muslos, para elevarlos, juntando mis rodillas en mis pechos, bajando su cabeza hasta mis llorosos labios, metiendo su lengua con fieras lametadas, imitando su polla, mordisqueando mi clítoris hasta que gemí, desesperada, con la cabeza dando vueltas, sin ser consciente de nada excepto de él, manteniéndome quieta con las rodillas sujetas y su cabeza en mi coño, chupando, lamiendo, succionando, devorando. Luego, literalmente, bebiendo de ahí. No pude soportarlo y me corrí, como nunca en mi vida, con un grito de júbilo, de pasión, con los sentidos sensibilizados, las hormonas a flor de piel.

―Aún no ha acabado… ―gruñó él, su voz baja, grave, profunda.

Pude ver sus labios brillantes con mis fluidos y mi sangre goteando en su labio inferior, deliciosa ambrosía escarlata, cuando atrapó mis muñecas, subiéndolas arriba de mi cabeza, movimiento que juntó mis pechos, alzándolos a él, mis pezones mirándolo, suplicantes; pero él fue a por mi boca, comiéndosela, hasta que mis labios quedaron rojos por la fricción, adormecidos.

Fue entonces cuando se apiadó de mis pechos, mientras, con firmes estocadas, maltrataba mi centro, que aún estaba húmedo, mojado por la necesidad de ser llenado, de ser completado por él. Alcancé el éxtasis en ese momento, cuando él bebía de mi pezón, ávido, como un bebé recién nacido llorando por la leche de su madre, y él se corrió conmigo, derramándose en mí con fuerza, con potencia, para luego aplastarme bajo él.

―No vale ―dije, adormecida. ―Has practicado durante muchos años con muchas mujeres. Es trampa.

―Puedes practicar conmigo durante todos los años que quieras. Incluso puedes probar con mujeres, si te hace ilusión, siempre y cuando yo esté presente y me dejes participar. Si miras a otro hombre, no puedo garantizarte que no vaya a matarlo, sin embargo.

―Si quieres practicar con otras mujeres aparte de mí, Jack, me da igual que esté yo presente… Nos iremos los tres al Starbucks, amor. Ella, yo y el pequeño Jacky… ―dije, agarrando su miembro con fuerza, haciéndolo gemir con placer, aun con un poco de dolor. ―Sin ti. ¿Nos entendemos?

―Sí… Muérdeme, Selena…



Sonrío. En vez de hacer lo que él me pide le doy un beso a la punta de Jacky y comienzo a dar tímidos golpecitos con la lengua, luego chupo la punta como si fuera un helado, sin llegar a tragar nada, hasta que comienzo a introducirlo en mi boca… Cuando lo tengo llenándome por completo la garganta me muevo, cada vez más y más rápido y, cuando lo escucho emitir un gemido ahogado, le dejo con las ganas y me salgo completamente. Luego le doy un beso en esa vena especialmente gruesa que recorre todo su pene y…


7 Deseos en Navidad

¿Qué regalar estas Navidades?

Dama Beltrán, Tamara Bueno, Genny Álvarez, Haimi Snown y Mar Lamas colaboraron en un proyecto conmigo, idea de Encarni Arcoya. Encarni nos vino con la idea de hacer una historia estas Navidades... una antología hecha por todas nosotras, siete historias, a partir de un prólogo.

Tiene de todo, ¡absolutamente de todo! Son historias románticas, divertidas, con misterio... y lo único que las une es que los protagonistas son amigos. Ni si quiera entre ellos hay semejanzas. Tenéis una doctora, un par de mellizos, un poli, un gigoló y hasta un locutor de radio. ¿Qué más se puede pedir?



Pues, ¡hay más!

Es no sólo un ebook gratis, sino que lo puedes tener en pdf, epub... No sólo es una novela romántica, sino que es sensual, erótica y cada historia sigue su propia línea de argumento. Fantasía, calamidades y acción, ¡no sabrás en dónde te has metido!

Entra y conoce mejor a los personajes, que se introducen a sí mismos, en la página de Facebook de 7 Deseos de Navidad. Además, puedes conseguir el ebook gratis en Google Play y el libro en .pdf gratis a través de 4shared.